La harina es uno de los ingredientes más básicos en la cocina de hoy en día, ya que la utilizamos tanto para elaborar bizcochos y otros dulces, como para dar consistencia a ciertos platos. ¡Estos son los tipos de harinas que hay!

tipos de harinas

Empecemos por lo básico ¿Qué es la harina?

La harina es el polvo que se obtiene del cereal molido y de otros alimentos ricos en almidón.

Se puede obtener harina de distintos cereales. Aunque la más habitual es la harina de trigo, también se hace harina de centeno, de cebada, de avena, de maíz o de arroz. Existen harinas de leguminosas (garbanzos, judías) e incluso de Australia se elaboran harinas a partir de semillas de varias especies de acacias.

El denominador común de las diversas harinas vegetales es el almidón, que es un carbohidrato complejo. 

Tipos de harinas ▷ Harinas panificables

Estas harinas sirven para sustituir a la harina clásica de trigo en cualquier receta, ya que son igualmente panificables y sirven para elaborar bizcochos, pasteles y panes. 

  • Harinas de Centeno Integral, Espelta, Espelta Integral, Trigo, Trigo Integral y Trigo Khorasan Integral: se trata de harinas muy panificables, por lo que pueden emplearse por separado, mezcladas entre ellas o mezcladas con otras menos panificables para la elaboración de masas (empanadas, empanadillas), panes, bizcochos, galletas, bechamel, etc. También pueden tostarse ligeramente en la sartén para elaborar ricas papillas de harina tostada. En general, todas estas harinas tienen los mismos usos que la harina de trigo común. 
  • Harina de Maíz: a pesar de que el maíz es un cereal sin gluten, su harina es bastante panificable. Con la harina de maíz podemos elaborar suaves bizcochos y panes de maíz, así como crujientes rebozados, También sirven para elaborar papillas y preparar bechamel. 
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Tipos de harinas ▷ Harinas semi panificables

Estas harinas, al proceder de cereales sin gluten o contenerlo en menor cantidad, requerirán mezclarse con otras para elaborar bizcochos o panes, aunque también pueden utilizarse solas si se siguen determinadas recetas que combinan ciertos ingredientes, temperaturas y tiempos de cocción.

  • Harina de Avena Integral: puede usarse para elaborar galletas, panes o bizcochos mezclándose con harinas más panificables. También sirve para elaborar papillas. Con la harina de avena integral estaremos aprovechando los nutrientes que contiene este cereal, como los betaglucanos (importantes para mantener el normal estado cardiovascular y los niveles de colesterol y triglicéridos), así como su riqueza en fibra soluble, de gran poder saciante. 
  • Harina de Mijo: con ella elaboraremos gachas y papillas de alto valor nutricional (especialmente ricas en Hierro) y muy digestivas por las razones: la primera es que el mijo se comporta es el intestino como un prebiótico y, la segunda, es que es muy bajo en grasa. 
  • Harinas de Teff y Trigo Sarraceno: son ideales para elaborar tortitas y crepes. Además, la harina de teff, por su consistencia, sirve para aglutinar la masa de cualquier bizcocho junto con otras harinas más panificables.
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Tipos de harinas ▷ Harinas no panificables

Estas harinas sirven perfectamente para elaborar bechamel, papillas, espesar salsas o como sustituto del huevo en rebozados. Pero, no pueden utilizarse solas en panes o bizcochos por que no son lo suficientemente panificables. Sin embargo, pueden añadirse a harinas que sí lo son para elaborar masas. 

  • Harina de Algarroba: puede emplearse como alternativa al cacao en polvo en cualquier receta. La algarroba tiene un sabor dulce, por lo que requiere poca cantidad de endulzantes. Con ella pueden elaborarse cremas untables, rellenos o coberturas para postres o, simplemente, para añadir un toque de sabor a la bebida del desayuno, como haríamos con el cacao. 
  • Harina de Amaranto: al ser el amaranto un cereal muy rico a nivel nutricional, puede añadirse una pequeña cantidad de su harina a masas de panes, galletas y bizcochos para hacerlas más ricas en Calcio, proteínas, Hierro y ácidos grasos esenciales. Además, es ideal para elaborar bechamel, bases para croquetas, gachas, natillas, etc.
  • Harinas de Arroz y Arroz Integral: resultan perfectas para elaborar digestivas papillas, así como tempura, un tipo de rebozado japonés ligero y crujiente.
  • Harina de Garbanzos: si mezclamos unas cucharaditas de harina de garbanzos con agua, hasta obtener una textura similar a la de un huevo batido, podemos utilizar esta mezcla en sustitución a los huevos en tortillas y rebozados. 
  • Harina de Guisantes: la harina de guisantes resulta ideal para preparar purés. Otra opción es emplearla para elaborar pan en cualquier receta, sustituyendo un 10% de harina de trigo (o centeno, o espelta, etc.) por harina de guisantes: la receta mejorará nutricionalmente gracias a la lisina de los guisantes y el sabor será ideal. 
  • Harina de Lentejas Rojas: al igual que la harina de garbanzos, puede añadirse a las masas de panes o incluso bizcochos o magdalenas para enriquecer la mezcla. 
  • Harina de Quinoa: al igual que el amaranto, la quinoa es rica en proteínas (conteniendo todos los aminoácidos esenciales), Hierro y Calcio. Por eso, podemos utilizarla para enriquecer las masas de nuestros panes y bizcochos en estos nutrientes. También podemos elaborar con ella batidos y papillas ricas en proteínas.
  • Harina de soja: puede añadirse en pequeñas proporción a masas de panes y bizcochos para enriquecerlos en proteínas. También sirve para elaborar papillas, gachas y bechamel. 

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